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Urología canina |
Por el Dr. Dr. Christian L. SAPIA
Médico Veterinario
Incontinencia urinaria
La incontinencia urinaria se puede definir como la pérdida del control de
la micción. Permanente o intermitente, puede tener numerosas causas que hay
que investigar sistemáticamente, no sólo mediante un metódico examen clínico
sino también radiologías o ecografías, o a exploraciones funcionales más
sofisticadas.
Cuando se lleva al veterinario un perro que presenta signos reveladores de
incontinencia, el facultativo se debe cerciorar en un primer momento de que
se trata de dicho síndrome, que se puede confundir fácilmente con otros
trastornos urinarios, en particular con la polaquiuria, caracterizada por el
aumento de la frecuencia de las micciones, de las que el animal es
consciente en este caso.
También es frecuente que se confunda con un trastorno del comportamiento; y
ello porque hay perros que pueden orinar voluntariamente en diferentes
lugares de la casa para manifestar su descontento. De ahí que el
interrogatorio del propietario tenga su importancia en la consulta. Una vez
que la incontinencia urinaria haya quedado confirmada por el examen clínico,
el veterinario debe buscar su causa. La situación es diferente según que el
trastorno se observe en un perro joven o en uno adulto.
EN EL PERRO JOVEN
En la inmensa mayoría de los casos, la incontinencia urinaria del perro
joven se produce como consecuencia de una malformación congénita del aparato
urinario, casi siempre de una ectopía ureteral. Esta se caracteriza por el
hecho de que el conducto, que normalmente, conduce la orina desde el riñón
hasta la vejiga, no desemboca en el lugar adecuado de esta provocando un
escape permanente de la orina y, por consiguiente, lo que se ha dado en
llamar incontinencia urinaria. La anomalía puede ser unilateral o bilateral.
En el primer caso, la
incontinencia se alterna con micciones normales; en
cambio, en el segundo, el animal nunca orina voluntariamente.
En el cachorro muy pequeño,
el aparato urinario también puede presentar
otras malformaciones, entre las que se encuentran: persistencia del uraco
(canal que une la vejiga con el ombligo), fístulas vaginales, fístulas
rectales, etc.
La terapéutica quirúrgica
da buenos resultados en la mayoría de los casos
de ectopía ureteral, y excelentes resultados cuando se trata de operar el
uraco.
EN EL PERRO ADULTO
En el perro adulto, las causas de la incontinencia urinaria son diferentes.
Incontinencia de origen
hormonal
Las perras que han sufrido una ovarioctomía de conveniencia o una
ovariohisterectomía a causa de una infección uterina pueden presentar una
incontinencia urinaria relacionada directamente con la falta de secreción
ovárica de estrógenos.
En el macho, la castración
puede producir los mismos efectos. En ambos
casos, el aporte de las hormonas que faltan, estrógenos o testosterona,
permite que se recupere la normalidad.
Incontinencia de origen mecánico
A veces, un obstáculo uretral (cálculo, tumor del cuello vesical y, en el
macho, hipertrófia prostática o también lesión de la pared uretral del hueso
peniano) puede provocar la incontinencia. En tal caso, el diagnóstico
necesita una urografía, es decir, un examen radiológico que recurra a la
opacificación de la vejiga mediante sustancias radioopacas (derivados
yodados) inyectadas en la vejiga directamente o por vía intravenosa cuando
resulte imposible la sonda vesical. También puede utilizarse para el
diagnóstico la ecografía. El tratamiento, que por supuesto debe ser causal,
puede ser médico o quirúrgico.
Incontinencia de origen
neurológico
Algunas formas de incontinencia urinaria del adulto son consecuencia de
lesiones del sistema nervioso. Puede tratarse de lesiones provocadas por un
traumatismo de la médula espinal, que a su vez sea consecuencia de una
lesión localizada en un disco vertebral.
El origen de la incontinencia puede deberse también a traumatismos de la
pelvis (fracturas) que pueden lesionar el nervio genital interno, del que de
pende la actividad del esfínter externo de la vejiga; su resultado es la
incapacidad de retener la orina. Las lesiones vesicales como tumores,
inflamaciones, distensiones, etc., pueden destruir poco a poco la inervación
de la vejiga y producir la incontinencia urinaria.
Para determinar el origen de
la lesión el veterinario debe proceder al
examen neurológico, ecografías, análisis urodinámicos que permitan revelar
la actividad de la musculatura vesical.
El tratamiento de estas
formas de incontinencia es causal en primer lugar
(por ejemplo, tratamiento de una hernia discal o de una fractura de la
pelvis) y, en segundo lugar, puede intentar restablecer el funcionamiento
normal del músculo vesical o de la uretra.
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