"FAIR PLAY"  

 

Dudas... Quien no las tuvo, quién no fue asaltado por ellas alguna vez? Como a cualquiera, también se presentaron ante mí, y sobre mi comportamiento. 

Ahora bien, sin ellas y como constante rigiendo mi conducta en la vida, traté de ser correcto, honesto y respetuoso de los derechos de los demás. 

Con estos parámetros entré en la cinofilia. 
Perdí y gané, lo importante: competí. Sin protestas cuando perdí, sin menosprecio cuando gané, tratando, en lo posible, de sacar lo mejor de mi ejemplar, sin reducir a los otros contrincantes. 

Sin embargo, éstos, por supuesto sólo algunos, no procedían de la misma forma. Sé que fui vilipendiado, me sentí molestado en pista, atacados por otro, en fin, no recibí la misma lealtad que yo brindé. 
Y ésta fue mi gran duda: confundirían corrección con debilidad?, mi hidalguía con sometimiento?, mi falta de respuesta a los ataques ¿no sería tomada por cobardía?. 

Por suerte vinieron a mi mente dos palabras: "FAIR PLAY". 

No voy a hacer aquí el análisis de una de las más relevantes virtudes que ofrece la práctica deportiva, el británico Fair Play, es decir "juego limpio". Ya se encargaron de ello, con toda idoneidad, organismos oficiales. Pero sí puedo afirmar que "es condición definitoria del deportista cabal, del verdadero sportman". 

El Fair Play va hoy, sobre todo en cinofilia, hacia una crisis total. Cada vez es más frecuente la búsqueda del triunfo a cualquier precio, sin importar los medios para lograrlo. 

Yo entiendo el Fair Play como una forma de ser, una línea de conducta, algo que viene del más profundo del "yo", basada en el respeto por sí mismo y la consideración hacia los demás, procediendo con lealtad y decoro, que implica modestia en la victoria y serenidad en la derrota. 

Más aún, que es menester también una actitud digna pero firme ante un comportamiento desleal, respeto por el adversario victorioso o vencido, así como una sujeción total a las decisiones de los jueces. 

Hechas estas reflexiones, la verdad... ¡ya no tengo dudas! Sé cual es mi camino y cuál será mi proceder en el futuro: seguir como lo hice siempre, mi conciencia en paz, sin importarme las "sucias piedras" que pretenden colocarme para entorpecer mi derrotero, para quebrantar mi fortaleza interior, y que, sin rencores, apartaré de la brecha abierta en mi camino. 

Y para finalizar, sólo quiero a esos "algunos" deslizarles una frase para que mediten: 

¿Cuándo es más "hombre" un hombre? ¿Cuando necesita agredir para sentirse "hombre" o cuando ni siquiera responde a la agresión por que ya sabe que es "todo un hombre"?.

 
Julio María De Cristófaro