ENCICLOPEDIA E-CANINA

El artçículo que aquí se reproduce nos ha sido enviado por Silvia Ré Carreras de Radrizzani

  LA GACETA, 09-09-02 – FUNDACION MINKA - CARPINCHITO

Lunes, 09 de Septiembre de 2002

 

 

Los perros ayudan a los niños a enfrentar la quimioterapia

A LOS BESOS. Los perros distienden a los pacientes, a sus padres y hasta al personal de servicio.

Novedosa experiencia. Se crea una relación de complicidad y afecto

La terapia con mascotas debutó con éxito en una sala de oncología de Tucumán. El intercambio entre los chicos y los perros alivia la tensión.

Los ladridos de "Carpincho", "Pampa" y "Luna" ahuyentan las lágrimas de los chicos. A fuerza de mover la cola e intercambiar afecto con los pequeños pacientes, los perros de terapia conquistan a los niños y les hacen olvidar las agujas. El sufrimiento físico y espiritual que reina en un servicio hospitalario que atiende a menores con cáncer resulta aliviado milagrosamente por las mascotas de la Fundación Minka. Según reconoció Patricia Luna, jefa del servicio de Hematooncología del Hospital de Niños, el resultado de la presencia de perros durante las sesiones de quimioterapia (martes, miércoles y jueves) fueron óptimos.
"Chicos que no querían entrar a la sala, ahora se integran bien; ya casi no lloran. Son perros vacunados, limpios y desparasitados, como para que se los pueda acariciar sin problemas", reveló.
La terapia con mascotas, que ya ha demostrado su eficacia en los países desarrollados, ha debutado con éxito en el hospital. El coordinador del grupo de voluntarios, Manuel Sancho Miñano, logró que los perros ingresen por primera vez al ámbito de la salud pública.

Hasta los médicos sonríen
"Los perros distienden a los pacientes, a sus padres, e incluso al personal del servicio; crean un clima ideal para el tratamiento", agregó la doctora Luna.
La estrella del equipo perruno es Carpincho, un pincher enano que se la pasa en brazos. Como todos los perros de terapia, Carpincho es hembra. Es que el carácter femenino -en el caso de los canes- es sinónimo de docilidad.
La bioquímica del servicio, Dora Liliana Iñigo, destacó que, a partir de la llegada de los perros, la conducta temerosa y retraída de los pacientes cambió por completo. "Están mucho más sociables.
Preguntan qué día vienen los perros, para venir ellos a hacerse la quimioterapia", señaló.
Los perros son acompañados por otros voluntarios, como Lorna Reid, Fernando González y Beatriz Petriz. Algunos de ellos son veterinarios. Todos disfrutan, de la actividad de donar tiempo y trabajo en beneficio de quienes los necesitan.

Los animales los ayudan a recuperar la niñez
"La relación de complicidad que se entabla entre el niño y el perro parece ser algo innato para ambos. Es indudable que los perros pueden captar las emociones del niño de una manera que los adultos no somos capaces", asegura Manuel Sancho Miñano, coordinador de la Fundación Minka. "Los hospitales y las instituciones de albergue infantil representan espacios conflictivos para los niños; de modo que los perros ayudan a convertirlos en lugares más llevaderos", agrega.
Sancho Miñano explica que tambien los niños pueden deprimirse, pero a veces los adultos no saben percibir esa situación. "Frente a doctores, enfermeras y familiares que exigen al chico someterse a tratamientos, a veces dolorosos, la terapia con perros le permite al niño tener el control. El animal le da la oportunidad -aunque sea por unos minutos- de manejarlo con la correa, premiarlo con una caricia o alimentarlo. Esas acciones le producen al chico una sensación de bienestar; lo ayudan a relajarse y a mejorar la relación con el mundo exterior. Los animales los ayudan a recuperar la niñez y el ánimo, que son los primeros pasos hacia la recuperación", señala.